1. Miembro superior: codo
En pacientes con secuelas neurológicas, como daño cerebral adquirido o ictus, el brazo suele adoptar un patrón flexor. Las férulas de codo se utilizan principalmente para:
- Prevenir contracturas: mantienen la articulación en una posición funcional, generalmente a unos 90° de flexión, para evitar que los músculos acorten el miembro.
- Manejo de la espasticidad: ayudan a estirar progresivamente la musculatura hipertónica, reduciendo la tendencia del brazo a permanecer pegado al cuerpo y doblado.
- Férulas dinámicas o articuladas: permiten un rango de movimiento controlado, protegiendo la articulación y facilitando al mismo tiempo la reeducación motora.
2. Miembro inferior: rodilla
En las piernas, el objetivo principal es proporcionar estabilidad para soportar peso y mejorar la calidad de la marcha. Las indicaciones incluyen:
- Evitar la hiperextensión de rodilla o recurvatum: en pacientes con debilidad de cuádriceps o espasticidad, los inmovilizadores ayudan a corregir la línea de carga cuando la rodilla tiende a desplazarse hacia atrás.
- Control de la flexión: previenen que la rodilla se doble de forma involuntaria durante la fase de apoyo de la marcha.
- Órtesis de control integral: las CAFO, órtesis de rodilla-tobillo-pie, o bitutores estabilizan toda la extremidad para permitir la bipedestación y el reentrenamiento de la marcha.
La selección, adaptación y seguimiento de una órtesis deben realizarse con orientación profesional y combinarse con el programa activo de rehabilitación.